lunes, 7 de noviembre de 2016

Charla de Vicente Aupí "El crudo invierno en la Batalla de Teruel"


EL GENERAL INVIERNO Y LA BATALLA DE TERUEL

Noelia del Val (1º Bachillerato)


El pasado viernes 28 de octubre, el escritor y periodista Vicente Aupí, valenciano de nacimiento aunque descendiente de Torremocha, impartió la charla "El crudo invierno en la Batalla de Teruel". 

Según comentó el autor de esta obra, del 15 de diciembre de 1937 al 22 de febrero de 1938, el ejército popular atacó a las tropas franquistas y conquistaron Teruel en los primeros días de 1938. No obstante, en las semanas siguientes, Franco contratacó y recuperó la ciudad el 22 de Febrero de 1938. Esta batalla coincidió con uno de los inviernos más crudos del S.XX: mucha nieve, hielo y fuego. 

Harbert L. Matthews, corresponsal del diario New York Times durante la Guerra Civil Española y que estuvo a punto de congelarse, escribió sobre la Batalla de Teruel: "Nada me impresionó tanto como el increíble mal tiempo en el que se libró la batalla, y estoy seguro de que para los historiadores será el aspecto más digno de estudio". Esta razón motivó a Vicente Aupí a informarse sobre el tema. También comentó que en todos los libros de la Guerra Civil mencionaban los fríos padecidos en le frente de Teruel, pero no se había estudiado el alcance de aquel invierno y su decisivo impacto en la batalla. 

Antony Beevor, escritor británico, comparó la batalla de Teruel con la de Stalingrado, en la Segunda Guerra Mundial. Debido al crudo invierno y a la destrucción de la ciudad esta batalla se convirtió en una de las más épicas de la Guerra Civil. Es un caso único en la historia de España en el que el General Invierno evocó las invasiones de Rusia por Napoleón y Hitler.

El principal impacto del frio en la Batalla de Teruel fueron los más de 15000 soldados que sufrieron congelaciones. Los que no murieron sufrieron grandes amputaciones en sus pies o manos. En la Guerra Civil Española los Pies Negros de Teruel fueron el equivalente a los Pies de Trinchera durante la Primera Guerra Mundial. 

El impacto del frio, el hielo y la nieve fue comparable al de las balas y las bombas, desbordando la capacidad de la sanidad militar. 

La provincia de Teruel ostentó el record de frío en las zonas habitadas de España. En las noches más frías, con cielo despejado y suelo nevado, la temperatura a ras del suelo, era mucho más baja que a 1,5 metros de altura. En el frente de Teruel, los soldados se vieron obligados a pernoctar al raso, y para dormir se tumbaban sobre el suelo. A causa de ello se multiplicaron los casos de congelación.

En cuanto a los hitos principales, en la Nochevieja del 1937, el gran temporal de nieve, contribuyó a detener el avance de las tropas franquistas cuando ya estaban a punto de recuperar Teruel tras la toma republicana. La tercera gran oleada de aire polar de febrero del 38, influyó decisivamente en el desgaste republicano durante la contraofensiva final de Franco.

Adolf Gallant, aviador de la Legión Condor, dijo: "Teniamos temperaturas de -20ºC, que de manera alguna correspondían a nuestro concepto sobre el soleado sur".

El trabajo de los fotógrafos y corresponsales de guerra en la Batalla de Teruel fue extraordinario. Harry Randall y su unidad fotográfica de la Brigada Internacional XV aportaron una de las mejores colecciones fotográficas. Las imágenes constituyeron un excelente documento que describió muy bien la dureza del frío. Ellos llamaron a Teruel "EL POLO NORTE".
                                                                                                    
Una charla muy interesante con gran contenido pedagógico y recomendable para todos aquellos que tengan interés en conocer más sobre la tierra que pisamos.






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